
Evite que sus herramientas de semiconductores se sobrecalienten
El problema con las lámparas de infrarrojos es que son extremadamente potentes. Pero esa energía no va siempre hacia donde se desea. Si no se tiene cuidado, ese calor puede afectar todo el chasis de la máquina.
He visto esto ocurrir muchas veces: cuando la configuración no es adecuada, las paredes interiores de la máquina se calientan tanto que pueden dañar al operador o causar un cierre total de la máquina debido al exceso de calor. No es una forma eficiente de operar una máquina.
Dirigir el calor hacia donde realmente debe ir
Piénselo: las lámparas de infrarrojos emiten energía en todas direcciones. En una máquina compacta, básicamente se desperdicia la mitad de la energía.
Por eso utilizamos reflectores de aluminio de alta pureza. En lugar de dejar que el calor se disperse, utilizamos formas específicas, generalmente parabólicas o elípticas, para dirigir ese calor hacia el objetivo deseado. De esta manera, el calor permanece alejado de las partes sensibles de la máquina. Sin esto, el chasis se convierte en un gran disipador de calor.
Elegir el material adecuado (y las limitaciones)
Prefieren el aluminio porque ofrece el mejor equilibrio entre peso, costo y capacidad para reflejar la luz. Una superficie de aluminio pulido funciona bien para ondas cortas y medias de infrarrojos.
Pero hay un problema: la oxidación. Con el tiempo, el aluminio pierde su brillo. Cuando pierde ese brillo, también pierde su capacidad para reflejar la luz. Si se manejan gases corrosivos o alta humedad, un simple pulido no es suficiente. Se necesita un recubrimiento especial, como anodizado o chapado en oro, para mantener ese brillo durante miles de horas.
Los detalles que arruinan todo
Cuando se conectan estas lámparas, la conexión entre el tubo y el reflector debe ser perfecta. Cualquier espacio entre ellos causa “fugas de luz”. Puede parecer algo menor, pero eso genera puntos calientes en los cables e componentes internos de la máquina. Es un verdadero problema para el mantenimiento.
Mi mejor consejo: verifique siempre la alineación cada vez que cambie una lámpara dañada. Si el reflector se desplaza aunque sea un poco, entonces se ha convertido una herramienta precisa en un calentador muy costoso para el gabinete de la máquina.